UNA ESPAÑA MEJOR, por MARIANO RAJOY
El pulso de la serenidad ante el abismo: Crónica de una transformación en Una España mejor
Cuando Mariano Rajoy subió al balcón de la calle Génova la noche del 20 de noviembre de 2011, tras una victoria electoral inapelable, el júbilo de los suyos contrastaba con el horizonte sombrío que el futuro Presidente ya vislumbraba. La publicación de Una España mejor no es solo el ejercicio de memoria de un gobernante que decide retirarse al silencio de su plaza de registrador, sino una pieza literaria y periodística que disecciona, con una mezcla de rigor jurídico y retranca gallega, los siete años más convulsos de la democracia española reciente. El libro nace de la necesidad institucional de explicar cómo una nación que se asomaba al precipicio de la quiebra y la ruptura logró mantenerse en pie, ofreciendo una crónica personal que huye de la vanidad para centrarse en la responsabilidad del Estado. A través de sus páginas, el autor presenta un testimonio que trasciende la cronología política para convertirse en un manual sobre la gestión de la incertidumbre, donde las decisiones más difíciles no se tomaban bajo el foco de las cámaras, sino en la soledad de los despachos o en la tensa vigilia de los Consejos Europeos.
La premisa narrativa de la obra sitúa al lector ante una "tormenta perfecta" que amenazaba con desarticular los cimientos de la convivencia. El conflicto central es triple: el colapso financiero, la inestabilidad de la Corona y el desafío insurreccional en Cataluña. El relato arranca con el impacto brutal de la realidad: el descubrimiento de un déficit oculto de casi 30.000 millones de euros, una cifra que situaba a España en el epicentro de la desconfianza internacional. En este escenario, el autor describe con crudeza el drama humano de una nación con seis millones de ciudadanos sin trabajo y una tasa de paro juvenil que rozaba el 60%. Rajoy no esquiva en sus páginas el sufrimiento de las empresas, asfixiadas por la falta de crédito, ni la angustia de los trabajadores que veían cómo el tejido económico se deshacía. Reconoce que aquellos años de 2012 y 2013 fueron los más amargos, marcados por la contradicción de tener que aplicar medidas que contradecían sus propias convicciones y promesas electorales, como las subidas de impuestos y los recortes en servicios públicos, justificándolos como la única alternativa frente a la "renuncia a todo".
Un eje fundamental del libro es la explicación de la reforma laboral de 2012, que el autor defiende como el instrumento que permitió detener la sangría del empleo. Rajoy argumenta que, ante una crisis de tal magnitud, la rigidez del mercado de trabajo español solo permitía el ajuste a través del despido masivo. La reforma introdujo la "flexiseguridad", priorizando el convenio de empresa sobre el sectorial para que las plantillas pudieran adaptarse a la realidad económica sin irse a la calle. Aunque admite que le costó huelgas generales y un enorme desgaste político, el autor destaca los resultados como su mayor orgullo: haber pasado de destruir tres millones de empleos a crear más de medio millón al año. Como símbolo de este cambio, relata el hito de la multinacional Renault, cuyo presidente mundial le confesó que la inversión en la planta de Palencia se debió exclusivamente a la confianza generada por este nuevo marco legal.
Sin embargo, el gran drama de la legislatura fue la amenaza del rescate soberano. El autor narra con detalle la presión asfixiante de los mercados y las sugerencias internacionales de intervención, revelando incluso una carta del entonces presidente mexicano, Felipe Calderón, instándole a pedir ayuda externa. Rajoy explica cómo resistió el "trágala" de la Troika para evitar que los "hombres de negro" dictaran la política española desde Bruselas. Su estrategia fue un ejercicio de paciencia y ambigüedad deliberada, lo que él llama "hablar gallego", para no cerrar puertas mientras las reformas internas empezaban a ganar la credibilidad perdida. Al evitar el rescate total, España pudo conservar su soberanía económica y proteger sectores que en otros países intervenidos sufrieron recortes brutales. El libro subraya que, mientras los trabajadores y pymes soportaban el "hachazo fiscal" y la incertidumbre, el Gobierno puso todo su empeño en blindar a los colectivos que consideraba más frágiles: los pensionistas, cuyas prestaciones nunca fueron congeladas, y los funcionarios, que si bien sufrieron la suspensión extraordinaria de una paga de Navidad, la recuperaron íntegramente al final del mandato.
Lo más destacado de la obra es el estilo narrativo del autor, que refleja fielmente su personalidad política: sobrio, analítico y dotado de una ironía que utiliza para quitar hierro a los momentos de mayor tensión. A diferencia de otras memorias de mandatarios, no hay rastro de rencor ni de ataques personales hacia sus adversarios. El ritmo es pausado y se detiene en anécdotas que revelan la cara humana de la alta política, como sus paseos con Angela Merkel por el Camino de Santiago o el silencio sepulcral en el comedor de La Moncloa mientras seguían por un iPad las ruedas de prensa del Banco Central Europeo. El tema recurrente es la primacía de la realidad sobre la ideología, lo que Rajoy llama la "ley de hierro" de la política: la obligación de un gobernante de hacer lo que es necesario aunque sea impopular. Esta honestidad le lleva incluso a recordar episodios de su trayectoria anterior, como el de los "hilillos de plastilina" durante la crisis del Prestige. Lejos de ocultarlo, lo utiliza para ofrecer una lección sobre la comunicación política, reconociendo que un gobernante no debe usar términos técnicos que, en boca de un político, pueden ser malinterpretados o utilizados por sus críticos, aunque la gestión técnica de la catástrofe fuera, a su juicio, impecable.
Sobre el autor, es fundamental entender que Mariano Rajoy no es un político improvisado, sino un hombre cuya trayectoria se confunde con la propia historia de las instituciones españolas. Nacido en Santiago de Compostela y registrador de la propiedad por oposición, su vocación política se despertó en la Galicia de los años ochenta, influenciada por la efervescencia de la joven democracia. Su formación como jurista y su paso por todos los niveles de la administración —desde concejal de pueblo hasta Presidente del Gobierno, pasando por varios ministerios e Interior— forjaron en él un respeto sagrado por la ley. Esta biografía explica por qué su respuesta ante el desafío independentista en Cataluña no fue el espectáculo mediático, sino el recurso jurídico y la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Su trayectoria está marcada por una resistencia incombustible, la de un líder que sobrevivió a crisis internas y externas hasta su abrupta salida del poder tras la moción de censura de 2018, la cual asume con la misma serenidad con la que gobernó.
La valoración final de Una España mejor nos lleva a concluir que es un libro indispensable para cualquier lector interesado en comprender las costuras del poder en tiempos de crisis. Sus mayores virtudes residen en su claridad expositiva y en su voluntad pedagógica de explicar el "porqué" de las decisiones que marcaron una década. Gustará especialmente a quienes buscan una visión sosegada de los hechos, alejada del ruido de las redes sociales y de la polarización extrema. Es el retrato de un político que prefirió ser un gestor de realidades que un mercader de ilusiones, dejando para la historia un testimonio sobre la importancia de la prudencia, el imperio de la ley y la lealtad institucional. Rajoy cierra su crónica con la satisfacción de quien ha cumplido con su deber, entregando una nación que, a pesar de las cicatrices, es más próspera y estable que la que recibió aquel noviembre de 2011. En definitiva, el libro es el legado de una etapa en la que, ante el riesgo de la quiebra y la ruptura, prevaleció la determinación de mantener el rumbo de una España mejor.



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