Y JULIA RETÓ A LOS DIOSES, por SANTIAGO POSTEGUILLO
El imperio en la encrucijada del destino: la épica resistencia de Julia Domna
Pertenecer a la cima del poder en la Roma imperial significaba habitualmente vivir rodeado de conspiraciones, pero mantenerse en ella requería una tenacidad verdaderamente sobrehumana. En Y Julia retó a los dioses, Santiago Posteguillo culmina la fascinante bilogía dedicada a Julia Domna, una de las figuras femeninas más influyentes, complejas y trascendentales de la Antigüedad clásica. Tras narrar su espectacular ascenso en Yo, Julia —obra galardonada con el prestigioso Premio Planeta en 2018—, esta secuela se adentra en la etapa más convulsa, trágica y madura de la emperatriz de origen sirio. La obra no solo reconstruye con un rigor académico impecable los entresijos políticos y militares de finales del siglo II y principios del siglo III, sino que transforma la materia histórica en un drama épico de proporciones homéricas, donde la lucha por el control del mundo se entrelaza íntimamente con el dolor personal, las traiciones familiares y las paradojas insondables de la condición humana.
La trama narrativa arranca en el momento en que Julia Domna ha alcanzado la cúspide del poder junto a su esposo, el emperador Septimio Severo. Sin embargo, la historia demuestra de inmediato que conservar la gloria resulta infinitamente más arduo que conquistarla. La estabilidad de la recién instaurada dinastía Severa se ve amenazada desde múltiples frentes fratricidas y conspiraciones cortesanas. Por un lado, la ambición desmedida y silenciosa de altos oficiales y prefectos del pretorio como Plauciano o el pragmático Macrino amenaza con carcomer el trono desde dentro. Por otro lado, la feroz y desbocada rivalidad entre los dos propios hijos de los emperadores, Antonino —a quien la historia recordará con el sobrenombre de Caracalla— y Geta, aboca al Imperio a la amenaza constante de un colapso bélico de escala desgarradora. A este laberinto político se suma un enemigo formidable e invisible que ataca desde el propio cuerpo de la augusta: el diagnóstico formulado por el sabio médico Galeno de Pérgamo, quien detecta en el seno de la emperatriz una tumoración maligna a la que los griegos denominan karkinos y los romanos cáncer.
Lejos de rendirse ante semejante acumulación de desastres, la augusta despliega una fuerza de voluntad indomable para defender el proyecto dinástico que tanto le ha costado forjar. La narración articula un friso de personajes retratados con una hondura psicológica admirable: un Septimio Severo triunfante en las fronteras de Partia y Britania, pero progresivamente debilitado por la gota e ingenuo ante las maniobras de su círculo más íntimo; un Caracalla impulsivo, violento y dominado por una furia incontenible; un Geta resentido que busca espacios de afirmación propia; y un séquito de figuras leales e intelectuales, entre los que destacan el propio Galeno de Pérgamo y Julia Maesa, la astuta hermana de la emperatriz. Frente a la traición, el odio familiar y la decadencia física, Julia debe mover con maestría las piezas del tablero imperial, convirtiendo cada revés en una lección de alta política y estrategia.
Uno de los aspectos más descollantes y novedosos de la obra radica en su singular arquitectura narrativa. Posteguillo enriquece la crónica histórica al introducir una dimensión mitológica paralela en la que los dioses del Olimpo romano —Júpiter, Vesta, Minerva, Apolo, Esculapio— se congregan en asambleas celestiales para juzgar el destino de Julia Domna. Inspirada en la tradición clásica de la Eneida y la Ilíada, esta estructura plantea la existencia de la augusta como una sucesión de cinco pruebas mortales impuestas por las deidades, divididas entre aquellas que consideran a la emperatriz de origen sirio como una peligrosa extranjera usurpadora y aquellas que defienden el valor de su linaje. Este recurso estilístico otorga a la novela un vuelo poético y alegórico extraordinario, elevando la reconstrucción histórica a la categoría de gran tragedia literaria sobre el destino y la soberbia.
Otro acierto metodológico y expresivo fundamental es la inclusión de los diarios secretos de Galeno de Pérgamo. A través de la voz analítica, serena y profundamente humana del célebre médico imperial, el lector accede a una perspectiva única que abarca desde los detalles clínicos de la dolorosa enfermedad de la emperatriz y el devastador brote de peste que afecta a las legiones en Egipto, hasta valiosas reflexiones sobre la ciencia, la anatomía y las intrigas palaciegas. La ambientación espacial es deslumbrante en su escala y colorido: la narración traslada con fluidez al lector desde la adrenalina de las carreras de cuadrigas en el Circo Máximo de Roma y los imponentes monumentos de Alejandría, hasta las gélidas e inexpugnables fronteras de Caledonia en Britania y las sangrientas batallas de Nísibis y Ctesifonte en Oriente. Cada escenario está recreado con una riqueza de detalles tácticos, geográficos y cotidianos que demuestran una investigación documental exhaustiva.
En el plano temático, Y Julia retó a los dioses supera las convenciones del género histórico para profundizar en dilemas de calado universal: la naturaleza corrosiva del poder absoluto, las fronteras morales de la ambición, la desgarradora encrucijada del amor maternal cuando los propios hijos se convierten en monstruos, y la resistencia de una mujer extraordinaria frente a la xenofobia y el machismo de las élites senatoriales romanas. El estilo de Santiago Posteguillo destaca por su agilidad cinematográfica, párrafos de longitud pulidamente modulada y un ritmo narrativo que no decae jamás. El autor prescinde del sensacionalismo vacuo para construir la tensión dramática a través de diálogos afilados, giros estratégicos verosímiles y una prosa culta pero sumamente divulgativa que captura la atención del lector desde el primer capítulo hasta la emotiva escena final.
Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista y catedrático en la Universitat Jaume I de Castellón, es considerado unánimemente como el gran maestro contemporáneo de la novela histórica sobre la Roma antigua en lengua castellana. Tras deslumbrar al público y a la crítica con su aclamada trilogía sobre Escipión el Africano —compuesta por Africanus, Las legiones malditas y La traición de Roma— y su posterior trilogía dedicada al emperador de origen hispano Trajano —Los asesinos del emperador, Circo Máximo y La legión perdida—, el escritor valenciano alcanzó un nuevo hito en su trayectoria al situar por primera vez a una mujer como centro gravitacional de una gran saga histórica. Su labor investigadora, caracterizada por un riguroso cotejo de las fuentes clásicas como Dion Casio o Herodiano y un sólido asesoramiento arqueológico y filológico, se complementa en sus obras con un afán pedagógico insustituible.
Esta novela representa la culminación perfecta del proyecto narrativo de Posteguillo en torno a la figura de Julia Domna. El autor no solo logra rescatar de las sombras de la historiografía patriarcal a una mujer excepcional que gobernó de facto el Imperio romano y que influyó decisivamente en transformaciones políticas de calado universal, sino que lo hace devolviéndole su estatus de estratega brillante y compleja. La habilidad del novelista para encajar los datos históricos documentados dentro de una estructura narrativa trepidante y emotiva demuestra un dominio del oficio narrativo al alcance de muy pocos autores contemporáneos.
En conclusión, Y Julia retó a los dioses es una obra colosal que fascinará tanto a los apasionados de la Historia Antigua como a cualquier lector que busque una historia conmovedora sobre la lucha, la dignidad y el destino. Entre sus mayores virtudes destacan la deslumbrante caracterización de sus personajes, la audacia de su planteamiento mitológico y un pulso narrativo vibrante que mantiene la intriga en todo momento. Se trata de un libro imprescindible dentro de la narrativa histórica actual, una lectura magnífica que consagra a Julia Domna como una de las heroínas más memorables y trascendentes de la literatura en español.


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